martes, 29 de noviembre de 2011

Me pesa tu cara.

Y lloro. Y he llorado tanto. Tanto que hasta me quedé sin aire. De tal forma que las palabras se me hacían imposibles de decir. Tenía tanta pena. Tanto daño acumulado dentro de mi que era agotador. Como si toda la mierda que llevaba dentro pesase toneladas. Estaba tan cansada. Que el agotamiento no me dejaba ni dormir. No podía dormir pero tampoco podía estar despierta. Mi vida desde aquel día. No es vida. No puedo llamar vida a un constante sufrimiento. Y me pesan tanto los recuerdos. Los hechos que algún día cometí. Me pesa tu cara.


 Me pesan mis manos privadas del tacto de tu cuerpo. Me pesa toda esta sensación que jamás había sentido. Y creo que la bascula. La bascula de mi vida no puede aguantar más peso.



jueves, 10 de noviembre de 2011

Hoy.

Estar mal por esto es una rutina, ya puedo seguir con mis pensamientos diarios mientras sufro por los eternos. Mi amiga no tiene qe preguntarme qué me pasa, me dice la misma frase que me psicóloga y le respondo, de afuera todos ven tan claro lo que yo no puedo ver. Se desespera mientras unta un queso desabrido sobre la galletita de agua, "lo tenés que entender, lo tenés que entender" y le digo poné a la Canosa y ríamonos un rato, porque sólo con los que uno quiere mucho y es realmente feliz puede ver a la Canosa.
La otra que siempre está además de mi amiga es mamá y le toca el turno de contenerme, entro a casa llorando y mamá me abraza "volvimos a las andadas" dice, yo me río y me entra una lágrima en la boca, salado, y entonces pienso, cuando me pase algo grave en serio ya no me van quedar, las gasté todas en esta pavada. Tirada en la cama se me acerca mamá con oleo 31 "esto hace bien a todo" mientras me lo frota por la frente en un gesto oriental. No mamá dame trapax, dame dormicum, y mi papá escucha "no, no eh, eso es peor que todo, prefiero que fumes" papá es psiqiatra, tiene todo el arsenal que necestito pero no lo entrega, cuando se va vuelvo a la tristeza, porque en frente de papa no lloro, a él que se le murió todo el mundo, qué verguenza mi depresión de pacotilla, pero de verguenza también lloro.

Me cansé de esto mamá. Unas horas después me siento en la compu, como siempre, y un chico tan lindo desde Paris por el chat de facebook me halaga para subirme el ánimo y lo logra, me hace un chiste, y lo logra, me río. Mamá entra en puntitas de pie, saca medio rivotril y lo dobla delicadamente en una carilina advirtiéndome "el valle de las pastillas existe, cuidadito". Hoy voy a dormir, por ahora sólo eso necesito, respiro.