Y lloro. Y he llorado tanto. Tanto que hasta me quedé sin aire. De tal forma que las palabras se me hacían imposibles de decir. Tenía tanta pena. Tanto daño acumulado dentro de mi que era agotador. Como si toda la mierda que llevaba dentro pesase toneladas. Estaba tan cansada. Que el agotamiento no me dejaba ni dormir. No podía dormir pero tampoco podía estar despierta. Mi vida desde aquel día. No es vida. No puedo llamar vida a un constante sufrimiento. Y me pesan tanto los recuerdos. Los hechos que algún día cometí. Me pesa tu cara.
Me pesan mis manos privadas del tacto de tu cuerpo. Me pesa toda esta sensación que jamás había sentido. Y creo que la bascula. La bascula de mi vida no puede aguantar más peso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario